martes, 14 de septiembre de 2010

Colombia, un país en el que tener celular tiene pena de muerte

Cuando recién llegaron los teléfonos celulares a Colombia yo estaba muy pequeño, creo que estaba en los primeros grados del bachillerato, tener un equipo de esos costaba mucho dinero pero eso no fue impedimento para que en pocos meses la ciudad estuviera llena de gente con teléfono celular; pero como estamos en Colombia, la gente comenzó a preguntarse… ¿y si me lo roban?

La respuesta de los operadores fue maravillosa, dijeron que cuando un teléfono era robado, el dueño lo reportaba, de esa forma la cuenta se cancelaba y el aparato quedaba físicamente inservible; la idea es que cada aparato se identifica con su red de varias formas, una de ellas es el famoso IMEI (International Mobile Equipment Identity) la idea es que ese número es único, se supone que no hay 2 teléfonos celulares en el mundo con un mismo IMEI, de esta forma, el IMEI del aparato queda reportado y el aparato se convierte en un costoso pisapapeles, de esa forma no teníamos que temer por un atraco ya que el ladrón no estaría interesado en el equipo ya que no le serviría de nada el aparato debido a que el mismo quedaría inservible en cuestión de minutos u horas, mientras la víctima reportaba el delito.  ¿Entonces para qué molestarse?

Como era de esperarse, esa tranquilidad no duró gran cosa, en pocos años las masas tuvieron acceso a equipos de bajo precio y de un momento a otro pareció que todo el mundo tenía un celular, y no es mentira, encontrar a alguien sin celular es tan común como encontrar un trébol de cuatro hojas o alguna otra rareza.

En pocos años los celulares se convirtieron en objeto de deseo, y por supuesto, los robos comenzaron a parecer… un momento,  ¿no se supone que un celular robado no sirve de nada?

Pues resulta que si, el mercado negro es una cosa tan asquerosa como poderosa, es verdad que una persona del común no puede cambiar el IMEI de su teléfono celular con métodos “sencillos” pero existen equipos y software especializados en el tema que sirven para hacer muchas cosas con teléfonos celulares, entre ellas cambiar el IMEI, es decir, darle una nueva “identidad” a un teléfono celular, se supone que esa clase de recursos tecnológicos solo están disponibles para el fabricante y los operadores y/o centros de servicio especializados, pero los mal llamados “amigos de lo ajeno” se las arreglaron para disponer de los mismos recursos tecnológicos o sus equivalentes, entonces, después de todo… robar un celular si es “negocio”.

El proceso es que l víctima es atracada y despojada de su teléfono celular, luego el delincuente lleva el equipo a un lugar clandestino en donde lo revende, el comprador clandestino normalmente le paga al ladrón de manera inmediata un valor dado dependiendo del modelo y estado del teléfono. Luego ese comprador, teniendo acceso a los equipos necesarios, cambia el IMEI y luego pone en venta el equipo “al público”, normalmente en mercados de mala muerte en el centro de la ciudad.

La víctima reporta el robo ante su operador y el operador (se supone) bloquea la cuenta y el equipo, normalmente la SIM CARD con la información de la cuenta queda inservible y al cliente se le da una nueva con la misma línea, pero el celular sufre un cambio de identidad (IMEI), entonces de un momento a otro queda como un equipo válido que al ser re-vendido en el mercado negro, no tendrá problema en recibir una SIM CARD y validarse normalmente en la red de voz y datos de cualquier operador nacional. Es como el delincuente que se identifica con documentos falsos, haciéndose pasar como un ciudadano de bien.

Este tema ha estado en mi cabeza por muchos años, pero lo reviví gracias a un reciente artículo en la versión impresa del periódico EL TIEMPO en donde relatan con algo de detalle la ruta de un celular robado. Y el tema va más allá, al menos en mi cabeza, para mí el problema más grave no es el celular, hay 2 cosas que me parecen mucho más graves:

La primera y “menos importante” es que para los amigos de comprar robado (usado que llaman para limpiar su asquerosa conciencia) es perfectamente conocido el listado de lugares en los que se venden equipos celulares, los mercados negros son de conocimiento popular, no es debajo de un puente entre las 2 y las 4 de la mañana… ¡NO! Es en el centro de las ciudades, en locales comerciales públicos donde se comercializan esos equipos robados, los venden con la tranquilidad más grande, sin caja, visiblemente usados y a veces con contenido de sus dueños anteriores (lista de contactos, fotografías, SMS personales, etc.,) los entregan “en la mano” con un cargador genérico me imagino… y listo, obviamente a un precio muchísimo menor que el de un aparato legal.

Hace poco en un popular programa de televisión un periodista encubierto fue a la zona y encontró gran oferta de celulares, lo impresionante (no tan impresionante) es que aun sin preguntar, el vendedor le dijo tranquilamente que el equipo era robado, le confesó que fue robado en TransMilenio. En años pasados el periódico EL TIEMPO hizo un artículo similar en donde el periodista iba a la zona del mercado negro y veía como se movía el negocio con total tranquilidad, ¡incluso habían policías presentes… COMPRANDO CELULARES!

Cuando se le preguntó al jefe de policía de la zona al respecto, negó tener conocimiento del tema y como es normal, evadió la responsabilidad; entonces me pregunto yo:

¿Cómo es posible que el pueblo tenga total conocimiento de los mercados negros del celular y la policía no? (supuestamente claro)

Siendo evidentemente fácil detectar la ilegalidad del mercado (falta de documentos de importación,  impuestos… etc.) ¿Porqué no se realizan redadas sorpresa en esas zonas a diario?

Que el jefe o como se llame el encargado de la policía en la zona no rinda cuentas del tema ante un medio de comunicación es manejable, pero ¿cómo se explica que la institución, por medio de sus superiores o quien corresponda no le ponga atención a semejante caso de corrupción en los jefes/encargados o como se llamen de la fuerza pública?

La segunda cosa, que es la más grave para mí es que estamos hablando de mercados enormes de celulares robados, vendidos obviamente sin caja, sin manuales, sin documentación del fabricante… etc.,  entonces se asume que detrás de eso hay enormes redes de atracadores, técnicos de celulares, traficantes y demás “personas” que viven de ese negocio ilícito, partiendo del hecho que son cientos de individuos devengando grandes ingresos de esa actividad, se evidencia que el negocio se debe mover a un ritmo escandaloso, no sería negocio si solo se vendieran 10 o 50 celulares robados al día, no les daría las ganancias necesarias para sustentarse, debe ser un negocio que vende cientos y miles de celulares al día.

En ese orden de ideas me es imposible aceptar que el cliente de celulares robados no sepa que está comprando un celular robado, es imposible que crea que es un celular de origen legal aun cuando tiene que ir a sitios de mala muerte para obtenerlo, o incluso como el del reportaje en televisión, donde el mismo ladrón vende el celular que robó en plena calle de manera personal. No me vengan con cuentos que es que la gente cree que son celulares usados legales, que halla uno que otro ignorante que piense eso perfecto! Pero la enorme mayoría sabe a lo que va, es como el pendejo que se va al centro y se deja seducir por una dama semidesnuda recostada contra una pared y luego diga que no se le pasó por la cabeza que era una prostituta… por Dios.

Hoy en día, los asesinatos por robo de celulares están disparados, todos los días atracan a cientos de personas en calles, buses, transmilenios, etc., y la pena por resistirse al atraco es la muerte,  los ladrones/asesinos casi nunca son atrapados, y cuando los atrapan, pocas veces se les puede comprobar algo que les represente privación de la libertad por más de unas pocas horas.

Entonces, a sabiendas que un celular robado puede tener heridos y/o muertos detrás:

¿Cuántos miles de supuestos ciudadanos de bien van a diario a los mercados negros a comprar cientos o miles de celulares robados?

No son los mismos 100 o 500 “ciudadanos de bien” que van a diario a comprar un celular robado, NO,  la gente no cambia de celular a diario, tienen que ser 100, 400 o 700 o más “personas” diferentes las que van A DIARIO a los mercados negros a comprar celulares robados, con manchas invisibles de sangre, entonces, estamos hablando de miles, varios miles, realmente son CIENTOS DE MILES de “personas” que aun a sabiendas que están comprando algo robado, que le costó heridas y/o muerte a otra persona. Entonces, por ejemplo en una Bogotá de alrededor de 8 millones de personas, podemos hacer cuentas de varios cientos de miles a los que les importa un comino la vida ajena con tal de tener celular nuevo.

No son 100 o 300 ladrones, los ladrones son los que hacen el trabajo sucio; pero los que pagan por el fruto de esos atracos (compradores) son “gente” de igual o peor calaña, son los que después de todo… financian el mercado negro, son los que dicen “como yo no me lo robé, no me importa” “yo no hice nada malo” “yo no sabía que eso era robado”… y toda clase de estupideces que se caen de su propio peso, una cosa es comprar algo en Unicentro sin saber que de pronto es robado, pero ir a un mercado de mala muerte en el centro es otra cosa.

Entonces de los 8 millones de habitantes de Bogotá, ¿cuántos somos realmente de bien y cuantos fingen ser de bien?

Si ese negocio funciona es porque hay demasiadas “personas” a las que no les importa la sangre ajena con tal de estrenar celular, y no son cientos o miles, NO, estamos hablando de cientos de miles o hasta el millón (solo en Bogotá) vaya uno a saber, pero son demasiadas, que horror.

Hasta la próxima…

7 comentarios:

Frank Silva dijo...

Le faltó comentar que usted compró un celular en un local muy legal, muy bonito, en unilago y que resulto ser un celular robado e importado. ASí que no solo es de mala muerte. Sumo y sigo...

Andrés Ruiz dijo...

@Frank el celular que compré en Unilago no era robado, fue comprado en un plan corporativo de Movistar Venezuela y revendido acá, ese fue el método para obtenerlo barato para revenderlo, obviamente alguien salió perdiendo por el proceso (aparte de mi) pero no fue un robo.

Anónimo dijo...

Una pregunta: a todos los móviles se les puede cambiar el IMEI?

Saludos.

Andrés Ruiz dijo...

Si, al menos a todos los "modernos", los medios tecnológicos de los que disponen los delincuentes no valen la pena para equipos viejos... es decir, nadie va al mercado negro a comprar un Nokia 1100 con nuevo IMEI pero no dudo que vendan algunos que no fueron reportados.

Anónimo dijo...

Me parece buena su nota. Si alguien pretende viajar a Colombia: ¿cuáles son las principales recomendaciones para evitar el robo del celular? ¿cuáles son las principales técnicas usadas por los ladrones?

Salu2

Andrés Ruiz dijo...

Apreciado(a) anónimo(a):
Se disminuyen las posibilidades de robo si no muestra su celular, no lo saque en público, mucho menos en el sistema de transporte público (Transmilenio) o cualquier bus, etc. Evite lugares atestados de gente, etc. Si necesita contestar una llamada use un manos-libres cableado (no llame la atención con uno bluetooth).
La técnica más usada por los ladrones es el llamado "cosquilleo", aprovechan el sobrecupo en los buses urbanos para sacar del bolsillo y/o cartera las pertenencias de sus víctimas, muchas veces usan medios distractores para desviar la atención de la víctima y cometer el robo.
En la calle, si están interesados en su celular, usan el método violento (sobran explicaciones)... y debido a nuestro sistema judicial de mentiras están totalmente confiados que si matan a su víctima para robarla, las posibilidades que los capturen y pongan tras las rejas son mínimas, así que suelen robar totalmente dispuestos a usar sus armas, hay que tener mucho cuidado.
Con sentido común, cuidado e inteligencia puede cuidar de su teléfono celular, pero si le toma confianza a la ciudad, paga las consecuencias.

Anónimo dijo...

Excelente su nota. Justo lo mismo que pienso yo.... por que la gente compra robado ?? Acaso no se les ocurre, que tiene un crimen encima... ?

Mire, es sorprendente, pero en esos pueblos pequeños.. dominados por paras o por guerrillos, alla no hay ladrones !!!!! Sorprendente... no hay delitos como robos. Quien roba, lo matan y adios problema, por que no hacer lo mismo en Bogota, para ir "limpiando" la ciudad....

al entrar a un barrio desde una avenida, colgados en un poste 2 o 3 personas con letreros como "esto me paso por ladron" o por violador, etc.

Es como los politicos me sorprende que la gente no proteste, y no se oponga a la corrupcion, por el contrario convive con ella, aun a sabiendas de que el dinero que el politico roba, es el mismo que se le quita a la salud por ejemplo. Tampoco deberiamos permitir vivir a los politicos.


Fernando Cardenas
Btá.